A los sesenta y ocho años, creía entender la diferencia
Nunca imaginé que despedirme de mi esposa terminaría así.
Coloqué cuidadosamente mi tenedor junto al plato.
Pensé que mi exesposa me había traicionado.
El beso duró tres segundos, pero destruyó ocho años
Un año después de mi divorcio, mi exesposo me acorraló
“Oye, cariño,” dijo Joaquín por teléfono
“No voy a vivir bajo el mismo techo que una expresidiaria.”
Siempre creí que Mateo y yo teníamos un matrimonio











